Un equipo pequeño que trabaja entre el horno de pirólisis, las pilas de compost y las parcelas del Segrià. Aquí contamos de dónde venimos, cómo tomamos decisiones y qué papel cumple cada persona cuando un lote de residuo agrícola entra en planta.
Varmint Barbecue no opera sola. La mayor parte de lo que hacemos depende de acuerdos con cooperativas agrícolas, almazaras y centros de investigación que nos ceden o venden sus subproductos y validan lo que sale de planta. Estos son los frentes de colaboración activos y el papel que juega cada uno.
Nos entregan restos de poda de olivo y frutales, hueso de aceituna y material verde de temporada. A cambio, reciben compost maduro y biochar cribado para sus propias parcelas. El acuerdo se revisa cada campaña según volumen disponible y humedad del material de entrada.
Trabajamos con almazaras que separan el hueso del orujo y lo almacenan en seco. Ese hueso es una de las mejores materias primas para pirólisis por su densidad y bajo contenido en humedad. Documentamos cada lote con fecha de entrada, origen y análisis básico antes de carbonizarlo.
Colaboramos con equipos universitarios en ensayos de campo sobre estructura del suelo y materia orgánica. No financiamos estudios con conclusiones pactadas: cedemos material caracterizado y acceso a parcelas, y los resultados se publican tal como salen, incluso cuando no favorecen al producto.
Los técnicos que visitan fincas son quienes mejor detectan cuándo un suelo necesita aporte orgánico y cuándo no. Mantenemos con ellos un canal abierto para contrastar dosis, momentos de aplicación y límites reales de cada material antes de recomendar nada a un cliente.
La logística de recogida condiciona todo lo demás. Coordinamos rutas con transportistas locales para evitar que el material se fermente o se moje antes de llegar a planta, y cumplimos la trazabilidad que exige la normativa de valorización de residuos no peligrosos.
Varmint Barbecue no nació con un plan cerrado. Se armó a base de pruebas en fincas del Segrià, ajustes de horno y conversaciones con agricultores que preguntaban lo mismo: qué hacer con los restos de poda que ya no se pueden quemar al aire libre. Estas son las etapas que explican cómo llegamos hasta aquí.
Varmint Barbecue no nació con un plan de negocio cerrado. Empezó como una respuesta práctica a un problema que veíamos cada temporada: montañas de restos de poda y hueso de aceituna que acababan quemados al aire libre o apilados sin destino claro. La historia del proyecto es, sobre todo, la historia de cómo fuimos aprendiendo a leer ese residuo y a decidir qué hacer con él.